
27 min |
Francia |
2006
Cada año, entre octubre y marzo, una nube de 500.000 estorninos se abalanza sobre la región de Locarn, en la Bretaña francesa. Los pájaros devastan los cultivos y las explotaciones agrícolas. Un pequeño bosque de pinos se transforma en dormitorio para estas aves migratorias que cubren el suelo y los árboles de toneladas de deyecciones.
Los agricultores han intentado luchar contra esta plaga por todos los medios. Nos cuentan sus diferentes tentativas, más o menos legales, más o menos efectivas, para expulsar a los pájaros o para matarlos; describen los daños y los detalles de este horror cotidiano. Los pájaros realizan bellísimas coreografías sobre el bosque, pero su concentración asombrosa vuelve este fenómeno angustioso y misterioso.
Los agricultores han intentado luchar contra esta plaga por todos los medios. Nos cuentan sus diferentes tentativas, más o menos legales, más o menos efectivas, para expulsar a los pájaros o para matarlos; describen los daños y los detalles de este horror cotidiano. Los pájaros realizan bellísimas coreografías sobre el bosque, pero su concentración asombrosa vuelve este fenómeno angustioso y misterioso.
Formato original:
DV. ColorIdioma:
FrancésImagen:
Marie VoignierSonido:
Marie VoignierMontaje:
Marie VoignierProducción:
Marie VoignierFestivales
Prix du court métrage, Cinéma du Réel, Paris, 2007
Texto sobre la película
Tuve conocimiento de ese fenómeno migratorio fuera de lo normal a través de un pequeño artículo aparecido en un periódico. Fui a filmar esa masa de pájaros, pensando que encontraría algo espantoso, hitchcockiano. Pero una vez llegada al sitio, me encontré con todo lo contrario: vuelos coreográficos y agraciados, movimientos fluidos y, en fin, un fenómeno fascinante. Me dirigí entonces a los agricultores para que ellos formularan en sus propias palabras el horror de la situación.
La película se basa sobre ese doble aspecto: desagrado/fascinación y como se pasa de lo uno a lo otro, así como sobre la dinámica de combate en la que están inmersos los agricultores. Era muy importante no tomar partido por unos o por otros en esta guerra de sentido único, y de llevar el montaje a un equilibrio que deje sitio a la angustia de la situación: entre la contemplación callada de los vuelos de los pájaros y la empatía (o no) con los agricultores en los horrores que describen y en el fracaso permanente de su ridícula lucha.
Este juego de atracción/repulsión está sostenido por la banda sonora, que contribuye a crear las rupturas y las subidas de intensidad necesarias para la dualidad del tema.
Marie Voignier.
La película se basa sobre ese doble aspecto: desagrado/fascinación y como se pasa de lo uno a lo otro, así como sobre la dinámica de combate en la que están inmersos los agricultores. Era muy importante no tomar partido por unos o por otros en esta guerra de sentido único, y de llevar el montaje a un equilibrio que deje sitio a la angustia de la situación: entre la contemplación callada de los vuelos de los pájaros y la empatía (o no) con los agricultores en los horrores que describen y en el fracaso permanente de su ridícula lucha.
Este juego de atracción/repulsión está sostenido por la banda sonora, que contribuye a crear las rupturas y las subidas de intensidad necesarias para la dualidad del tema.
Marie Voignier.
