Espacio público

Espacio público
18 min | España | 2006

La explanada de El Escorial (Madrid) es una enorme y ascética llanura de piedra que es recorrida a diario por decenas de personas. La idea de esta película es narrar ese espacio y las figuras que lo recorren. Surgen entonces coreografías del azar que nacen de lo cotidiano. La intención general es encontrar lo extraordinario dentro de lo ordinario y mostrar las distintas formas de pasear que tiene cada viandante, así como lo que comparten; como ocurre con la gente del pueblo, que siempre camina en línea recta siguiendo los caminos de piedra. La película es una reivindicación del espacio público y de la belleza y el misterio que también entraña lo cotidiano y aquello que se repite.




Formato original: 
DV. Color
Idioma: 
Sin diálogo

Imagen: 
Daniel V. Villamediana
Sonido: 
Daniel V. Villamediana
Montaje: 
Daniel V. Villamediana
Producción: 
Daniel V. Villamediana



Festivales

Festival Internacional de cine de Gijón 2006
Documenta Madrid 2007
Festival de cine Huesca 2007
Festival Cinema Jove 2007



Texto sobre la película

Espacio público es un trabajo que surge de la observación y de la fascinación por un espacio, la explanada de piedra que está junto al monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). El tema de la película lo encontré a fuerza de observar ese lugar tarde tras tarde durante un mes y medio, yendo casi siempre a la misma hora, tratando de indagar como podía narrar ese espacio. Pronto descubrí la regularidad de los movimientos de los paseantes, sus paseos en línea recta y esas coreografías que surgen del azar y que sólo existen cuando alguien las encuadra. Busqué los movimientos repetitivos en distintas personas para destacar por un lado la idea de que es el espacio el que impone su propia forma de transitarlo, y por otro, para captar las coreografías que surgen de lo cotidiano, que además pude poner en contraste con otras coreografías “ya creadas” que transcurrieron allí mismo, caso de un espectáculo de danza.

Pero el principal reto que tuve que afrontar fue como hacer comprensible al espectador ese espacio, ya que no tenía la distancia suficiente como para lograr que el espectador lo viera en un único plano. Había que fragmentarlo, que limitarlo, por eso creé techos en muchos de los planos, para irlo acotando y así además poder jugar con las entradas y salidas de los personajes. No se trataba únicamente de verlos moverse, sino de convertirlos en figuras encuadradas dentro de unos límites, de crearles un mundo gracias al trabajo del encuadre.

Sin embargo, era necesario encontrar una imagen con la que el espectador tuviese una idea de conjunto, algo difícil de lograr ya que la explanada es verdaderamente amplia y está dividida en ángulo recto y la cámara no puede captarla en su totalidad. Además, no quería utilizar una lente angular porque deformaría el espacio, convirtiendo las rectas en curvas. Por suerte, allí cerca estaba el Colegio Mayor Maria Cristina, donde encontré un grabado que no solo me sirvió para encontrar la imagen más completa de la explanada de la película, sino que además ponía en relación el presente con el pasado y mostraba como aquella plaza llevaba siglos siendo un espacio público inmutable que había sido recorrido por miles y miles de paseantes que probablemente lleven haciendo las mismas rutas, siguiendo las líneas de piedra que forman el suelo de la explanada desde hace siglos.

Daniel V. Villamediana.

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